lunes, 21 de enero de 2013

VUESTROS TEMAS


Estos son los temas que habéis elegido para realizar vuestro peculiar examen...











 Yo no sé qué habréis estudiado (si habéis estudiado algo...) 
 ¡¡¡ yo me he "pegao" una buena sesión de cultura general  !!!

( o se dice ¿FORMACIÓN BÁSICA?)

Ahora ya estoy al día de muchas de esas cosas que de verdad os ocupan el tiempo.

¡¡¡Gracias por esta bocanada de aire fresco!!!


En cuanto tenga los exámenes corregidos os dejaré por alguna parte una breve reflexión.



De 9 alumnos: 
6 aceptasteis mi propuesta (y yo la vuestra).
2 no os quisisteis arriesgar y optasteis por el examen tradicional.

Los resultados fueron los siguientes:

He descubierto qué os gusta más allá de lo que hagamos en clase a diario. Ahora os conozco un poco más... sólo un poco, porque detrás de esas caras dormidas hay muchísimo más. Durante la hora que duró el ejercicio a penas levantasteis la cabeza del papel... Creo que es el examen que más palabras habéis escrito con ganas de verdad. y las habéis respondido todas!!! (13 preguntas en total)
La calificación ha sido lo más difícil para mi... porque no solo respondéis con los datos que conocéis y habéis aprendido sino con entrega y entusiasmo y eso no se podrá medir jamás.

A los que hicieron el examen tradicional les corregí las preguntas contestadas (pocas) y les pude poner la calificación sin ninguna complicación. 



Encuentro esto por ahí... os lo dejo por si os aclara algo de esta pequeña travesura mía:

EINSTEIN, A PROPÓSITO DE EXÁMENES

[...] para los exámenes había que embutirse todo ese material en la cabeza, quisieras o no. Semejante coacción tenía efectos tan espantosos, que tras aprobar el examen final se me quitaron las ganas de pensar en problemas científicos durante un año entero. He de decir, sin embargo, que en Suiza sufríamos menos que en muchos otros lugares bajo esta coerción que asfixia el verdadero impulso científico.

[...] En realidad es casi un milagro que los modernos métodos de enseñanza no hayan estrangulado ya la sagrada curiosidad de la investigación, pues, aparte de estímulo, esta delicada planta necesita sobre todo de libertad; sin ésta se marchita indefectiblemente. Es grave error creer que la ilusión de mirar y buscar puede fomentarse a golpe de coacción y sentido del deber. Pienso que incluso a un animal de presa sano se le podría privar de su voracidad si, a punta de látigo, se le obliga continuamente a comer cuando no tiene hambre, y sobre todo si se eligen de manera conveniente los alimentos así ofrecidos. (A. Einstein, Notas autobiográficas, Madrid, Alianza, 1984, pp. 21-22).