lunes, 14 de enero de 2013

LA NECESIDAD DE CLASIFICAR


En los días que han pasado desde que salimos de excursión al Museo del Llano, me he preguntado por la necesidad de clasificación que tenemos los seres humanos…
He encontrado algunas respuestas AQUÍ y AQUÍ aunque lo dejo para después.

Y ahora os doy una visión particular, mía, después de conocer a Carlos Linneo, basándome en algo que él mismo escribió:


"Al Dios eterno, sabio y omnipotente le he visto como se pasea delante de mí y he permanecido confundido. He descubierto algunas huellas de sus pasos en sus obras. Aún en los más pequeños. ¡Que sabiduría! ¡Que poder! ¡Que inexplicables perfecciones hay! "


Comprender la inmensidad de nuestro mundo desde el punto de vista del ser humano, con las limitaciones que tienen nuestros sentidos, debió parecer imposible a nuestros antepasados. Imaginad tener que poner orden a todo lo que nos rodea… ¡¡¡Si a veces hasta nos cuesta clasificar los calcetines!!!

Sin embargo, la sensibilidad de este hombre para aprehender los seres que se mostraban ante sus ojos le sirvió para descifrar un orden en aquel aparente caos de la Naturaleza. Después de pasar mucho tiempo observando fue capaz de resumir la Vida en cinco Reinos.

Y este fue el punto de partida para poder clasificar cualquier ser vivo. A partir de ese momento todo fue mucho más sencillo. Imaginad cinco grandes carpetas archivadoras en las que poder guardar todo lo que tiene vida...
Dentro de esas cinco carpetas habría apartados y subapartados para realizar clasificaciones pormenorizadas. Cualquier ser que se descubriera a partir de ese momento podría ser estudiado y archivado en su lugar correspondiente... Parece que así todo sería más sencillo... Al menos mejor abarcable.

Quizá ese ser nuevo, por lo parecido que era con los seres que ya estaban en la carpeta, podría ser estudiado mejor con lo que ya se conocía de sus similares.

La visión  que nos queda de orden es comoda y tranquilizadora, desde luego...

Os pregunto: ¿haremos esto con las personas? ¿abriremos cinco carpetas para clasificarlas? ¿TRES?
Es tranquilizador saber que tenemos amigos y enemigos... parece que el caso intermedio es incómodo  ¿lo llamamos traición?
Es fácil juzgar bueno o malo... lo que queda en medio ¿nos inquieta?
Agiliza responder SÍ o  No,  pero... ¡qué caro resulta pensar en SÍ o en No!
¿Es mejor elegir entre el blanco o el negro? Yo, que soy la seño de plástica, ante la maravillosa paleta de colores que existen tengo verdadera dificultad para posicionarme... pues depende ¿no?

Sin pretenderlo, tenemos carpetas bien definidas: 
La de la FAMILIA
la de los  AMIGOS
la de los COMPAÑEROS 
la de los VECINOS 
la de los CONOCIDOS
la de los IDOLOS 

Tenemos sin darnos ni cuenta estas otras carpetas:
la de los ODIOS
la de los TEMORES
la de las ESPERANZAS
la de los SUEÑOS
la de las VERGÜENZAS


y estas otras:
la del PASADO
la del PRESENTE
la del FUTURO

Parecen demasiadas...

Sin embargo, como dice mi amigo D. yo propongo ABRIR NUEVA CARPETA (¿quieres entrar?)


Os dejo esta dedicatoria de Carlos Linneo, un buen conocedor de lo que está vivo:

"Para asegurar la supervivencia de tu nombre, hay diversos medios, pero ninguno de ellos permite que esta sea por más de uno o dos siglos... así, queriéndote donar la inmortalidad, sabio Rudbeck, te voy a consagrar una planta y le colocaré tu nombre. Ella bastará para eternizar tu memoria. Tanto tiempo como la tierra exista ... He elegido una planta elevada para recordar tu mérito y los servicios prestados, ... La he querido ramosa y cargada de un gran número de flores y de frutos para mostrar que tú has cultivado a la vez las ciencias y las letras" 

Rudbeckia Purpurea